- Si aislamos el pensamiento perdido, el pensamiento pasajero -dijo-, el pensamiento de origen indiscernible, entonces empezamos a comprender que estamos desquiciados por sistema, que la locura es cotidiana.
Nos encantó la idea de estar locos todos los días. Sonaba tan cierta, tan real.
- En lo más recóndito de nuestras cabezas -dijo él-, hay solamente caos y confusión. Si inventamos la lógica, fue para contrarrestar el yo de nuestra criatura. Afirmamos o negamos. Ponemos la N detrás de la M.
Lo más recóndito de nuestras cabezas, pensamos. ¿Ha dicho eso de verdad?
Se apoyaba con los puños en la mesa, blancos los nudillos.
- Todo lo demás es rendir culto al diablo -dijo.
Don DeLillo, El ángel Esmeralda, editorial Seix Barral, 2012.

